El aumento de casos de sarampión en Puno ha encendido las alertas sanitarias en el país, evidenciando un problema crítico: la insuficiente cobertura de vacunación. Autoridades advierten que entre 150 mil y 200 mil personas podrían estar en riesgo si no cuentan con sus dosis completas.
Frente a esta situación, el sector salud ha intensificado la respuesta con campañas de vacunación, puntos fijos y brigadas móviles, además de reforzar la vigilancia epidemiológica para detectar y contener posibles contagios. Estas acciones cuentan con el respaldo técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), que insiste en la importancia de completar el esquema de inmunización.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que se propaga fácilmente al hablar, toser o estornudar, y puede generar complicaciones graves, especialmente en personas no vacunadas. Aunque existe una vacuna segura desde hace décadas, la disminución en su aplicación ha permitido su reaparición a nivel global.
En el Perú, la vacuna se aplica en dos dosis durante la primera infancia. Sin embargo, muchas personas no han completado su esquema o desconocen su estado de vacunación, lo que amplía el riesgo. Además, persiste la falsa creencia de que solo afecta a niños pequeños, cuando también puede impactar a adolescentes y personas adultas jóvenes.
Más de 350 profesionales de la salud ya han sido capacitados en Puno para responder ante posibles casos, pero el desafío principal sigue siendo prevenir un brote mayor a través de la vacunación oportuna.
El sarampión no es una enfermedad del pasado. Su regreso nos recuerda que cuando la prevención se debilita, los riesgos vuelven. Vacunarse no es solo una decisión individual, es una responsabilidad colectiva para proteger la vida.



