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Congreso impulsa ley sobre VIH con polémica propuesta de células madre pese a falta de evidencia científica

La Comisión de Salud y Población del Congreso aprobó un dictamen que acumula dos proyectos de ley sobre VIH/SIDA: uno orientado a fortalecer la atención integral de niños, niñas y adolescentes con VIH, y otro que propone declarar de interés nacional la aplicación de células madre para el tratamiento del VIH. El dictamen aprobado reúne los proyectos de ley 11387/2024-CR y 9017/2024-CR.
Sin embargo, mientras especialistas y organizaciones sociales saludan las medidas de protección social para menores con VIH, crecen las críticas por la inclusión de una propuesta de tratamiento con células madres que, según el propio Ministerio de Salud (MINSA), “no cuenta con sustento técnico científico” suficiente.

Una ley necesaria para menores con VIH

La propuesta relacionada con niños y adolescentes contempla suministro gratuito y permanente de antirretrovirales pediátricos, atención psicológica, apoyo nutricional, inclusión educativa y prioridad en programas sociales.

También crea un “Bono de Protección Especial” destinado a menores con VIH en situación de pobreza y pobreza extrema.

Diversas organizaciones respaldaron esta iniciativa argumentando que el Perú aún mantiene vacíos legales en protección social para menores con VIH. La asociación CCEFIRO recordó que muchos niños afectados enfrentan pobreza, abandono y discriminación.

El dictamen cita cifras preocupantes: más de 185 mil casos de VIH han sido notificados en el país desde 1983 y más de 51 mil personas llegaron a estadio sida hasta diciembre de 2024.

Además, el documento reconoce que el VIH sigue aumentando entre adolescentes y jóvenes, particularmente en poblaciones vulnerables.
La controversia: células madre sin evidencia sólida

La principal controversia surge con el proyecto que propone impulsar tratamientos con células madre para VIH.

Aunque el dictamen presenta esta iniciativa como una “alternativa para la pronta recuperación y tratamiento exitoso”, el propio MINSA emitió una opinión técnica cuestionando severamente la propuesta.

En su informe oficial, el Ministerio de Salud advierte que el nivel de evidencia científica para usar células madre en personas con VIH “es el más bajo”, debido a que existen únicamente reportes de casos aislados y no estudios robustos como ensayos clínicos o metaanálisis.

El documento agrega que los pocos casos reportados en el mundo corresponden a pacientes con VIH que además padecían leucemia o sarcoma y recibieron trasplantes de médula ósea como parte de tratamientos oncológicos, no como terapia estándar contra el VIH.

El MINSA también señala que la Organización Mundial de la Salud no considera actualmente el trasplante de células madre como una estrategia viable para millones de personas con VIH debido a que se trata de un procedimiento “invasivo, complejo y riesgoso”.


Más aún, la propia cartera concluye que promover esta iniciativa podría generar falsas expectativas en pacientes y familias:
“No hay evidencia científica que dicho procedimiento realmente resulte eficiente y eficaz”.

Y añade: “Se estima necesario que la iniciativa legislativa sea reevaluada (…) a fin de no generar una expectativa en la población afectada por el VIH-SIDA”.

Congreso aprueba pese a advertencias técnicas

Pese a las observaciones técnicas, la Comisión de Salud aprobó el dictamen por mayoría el 28 de abril de 2026.

El caso abre nuevamente el debate sobre el rol del Congreso frente a iniciativas relacionadas con salud pública y evidencia científica.

Expertos consultados durante el proceso insistieron en que las políticas sanitarias deben construirse sobre evidencia validada y no sobre expectativas aún experimentales.

Incluso el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo señaló que cualquier iniciativa sobre células madre debía sustentarse en estudios científicos aprobados por la autoridad nacional de salud.

Entre derechos y populismo sanitario
El dictamen deja dos lecturas distintas. Por un lado, evidencia avances importantes en la protección integral de niñas, niños y adolescentes con VIH, un grupo históricamente invisibilizado en las políticas públicas peruanas.

Pero, por otro, incorpora una propuesta sobre células madre que ni siquiera cuenta con respaldo suficiente del propio Estado peruano.

Mientras la ciencia mundial continúa investigando posibles curas funcionales para el VIH, el consenso médico actual sigue señalando que el tratamiento antirretroviral continúa siendo la estrategia efectiva y validada para controlar la infección y garantizar calidad de vida.

La preocupación de especialistas es que iniciativas legislativas sin suficiente sustento científico terminen confundiendo a la población y alimentando falsas esperanzas en torno a terapias que aún permanecen en fase experimental.


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