Fallece la madre que luchó por justicia de su hijo al que le transmitieron VIH en el Hospital El Niño

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sentencian al MINSA por transmitir VIH a niño en hospital
sentencian al MINSA por transmitir VIH a niño en hospital Foto: Conexión Vida - Marlon Castillo

Escribe: Marlon Castillo Castro / Conexión Vida

Lima, Perú. Clementina Tinoco Simbrón, madre de David, el niño que contrajo el VIH durante una atención en el Instituto Nacional de Salud del Niño y cuyo caso marcó un precedente en la defensa de los derechos de los pacientes en el Perú, falleció el último fin de semana tras permanecer varios días internada por la ruptura de un aneurisma cerebral.

Su muerte pone fin a una vida marcada por una incansable búsqueda de justicia. Sin embargo, también abre nuevos cuestionamientos sobre la atención que recibió durante la emergencia médica que precedió a su fallecimiento.

«Mi mamá estuvo inconsciente más de una hora sin recibir atención»

Entierro de Clementina, en la puerta de su casa en San Juan de Lurigancho. (Foto: Cortesía de la familia)
Entierro de Clementina, en la puerta de su casa en San Juan de Lurigancho. (Foto: Cortesía de la familia)

Alfredo Ángel Melitón Tinoco, hijo de Clementina, denunció que la noche en que ocurrió la emergencia su madre fue trasladada inicialmente a una clínica privada, donde no pudo ser admitida por falta de una cama de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Posteriormente fue llevada al Hospital San Juan de Lurigancho.

Según su relato, pese a que ingresó inconsciente al servicio de emergencia, permaneció aproximadamente cuarenta minutos en un pasillo sin recibir atención médica oportuna.

«Yo insistía una y otra vez para que la atendieran. Nadie hacía caso. Incluso terminé discutiendo con el personal y llamaron al personal de seguridad porque reclamaba que atendieran a mi mamá», recordó.

Con el paso de los minutos, el estado de Clementina empeoró. Su hijo afirma que comenzó a convulsionar y a vomitar mientras seguía esperando atención.

Recién cuando un médico advirtió que la paciente llevaba más de una hora inconsciente ordenó su traslado inmediato al área de Trauma Shock.

Poco después, los médicos informaron a la familia que Clementina había sufrido la ruptura de un aneurisma cerebral y que era necesario colocarle ventilación mecánica para intentar salvar su vida.

Demoras en la referencia

La familia sostiene que posteriormente se produjeron nuevas demoras durante el proceso de referencia hacia un hospital con capacidad neuroquirúrgica.

De acuerdo con el testimonio de Alfredo Tinoco, el Hospital San Juan de Lurigancho informó que había solicitado el traslado la misma noche del ingreso; sin embargo, al acudir al día siguiente al Hospital Mogrovejo, donde funciona el  Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas les comunicaron que no existía ninguna solicitud registrada.

Cuando finalmente se remitió la documentación, la familia asegura que fue enviada con errores, lo que obligó a realizar nuevas correcciones y ocasionó más retrasos.

«En estos casos los minutos son vitales. Cada demora significaba menos posibilidades para mi mamá», manifestó.

Finalmente, Clementina fue trasladada varios días después a un establecimiento especializado. Sin embargo, para entonces el daño neurológico ya era irreversible y su estado continuó deteriorándose hasta producirse su fallecimiento.

Una vida dedicada a buscar justicia

Durante más de quince años, Clementina Tinoco enfrentó una larga batalla judicial luego de que su hijo David contrajera VIH durante una atención médica en el Instituto Nacional de Salud del Niño. El menor desarrolló graves complicaciones de salud y falleció en 2018, sin haber visto resuelto definitivamente el proceso judicial iniciado por su madre.

Las investigaciones determinaron que ambos padres eran seronegativos para VIH y que no existían elementos que sustentaran una transmisión maternoinfantil. La controversia se centró en una posible infección asociada a la atención sanitaria recibida por el menor.

Tras años de litigio, el Poder Judicial declaró fundada en parte la demanda y ordenó al Ministerio de Salud indemnizar a Clementina por el daño moral ocasionado, reconociendo la responsabilidad patrimonial del Estado. Sin embargo, la ejecución de la sentencia continuó enfrentando dilaciones. Ahora el Estado le adeuda costos y costas del proceso.

Un llamado a investigar

El fallecimiento de Clementina no solo representa la pérdida de una madre que dedicó gran parte de su vida a exigir justicia para su hijo, sino que también plantea interrogantes sobre la oportunidad y calidad de la atención que recibió durante su última emergencia médica.

La familia ha solicitado que las autoridades investiguen si existieron demoras evitables en la atención inicial y en el proceso de referencia, a fin de determinar eventuales responsabilidades administrativas o médicas.

El caso recuerda que el derecho a una atención oportuna y de calidad constituye un componente esencial del derecho a la salud y que toda muerte ocurrida bajo presuntas deficiencias en la atención debe ser investigada con independencia, transparencia y respeto por las víctimas y sus familias.

Con la partida de Clementina Tinoco queda el legado de una mujer que nunca dejó de luchar por la verdad y por la dignidad de su hijo. Su historia seguirá siendo un símbolo de la defensa de los derechos de los pacientes y de la necesidad de fortalecer la seguridad del paciente y la rendición de cuentas en el sistema público de salud.