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ONUSIDA advierte que el mundo enfrenta un momento crítico en la respuesta al VIH

Informe de ONUSIDA cuenta dos historias: La primera de un extraordinario progreso científico, y la segunda historia es una advertencia: recortes de fondos, creciente desigualdad, ataques a los derechos humanos, espacio cívico menguante.

Río de Janeiro, Brasil. La respuesta mundial frente al VIH atraviesa uno de sus momentos más desafiantes de los últimos años. Durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), que se desarrolla en Río de Janeiro, ONUSIDA presentó un informe especial en el que alerta que los recortes en el financiamiento internacional y el retroceso en materia de derechos humanos podrían provocar un resurgimiento de la epidemia si no se adoptan medidas urgentes.

El informe revela que, durante 2025, el mundo volvió a incumplir las metas globales relacionadas con el VIH. Ese año, 1.2 millones de personas adquirieron el virus y 570 mil fallecieron por enfermedades relacionadas con el sida. Aunque estas cifras representan los niveles más bajos registrados en las últimas tres décadas, ONUSIDA advierte que los avances alcanzados siguen siendo frágiles.

La tuberculosis es la principal enfermedad por la que los pacientes con VIH pierden la vida, según cifras del Ministerio de Salud de cada 5 personas con tuberculosis y VIH, una fallece.

Actualmente, alrededor de 41 millones de personas viven con el VIH en el mundo, pero casi 9 millones aún no tienen acceso al tratamiento antirretroviral. La situación resulta aún más preocupante entre la población infantil, ya que casi la mitad de los niños que viven con el virus no reciben tratamiento.

Financiamiento en su nivel más bajo en casi dos décadas

Uno de los principales motivos de preocupación es la reducción de la cooperación internacional. Según ONUSIDA, en 2025 el financiamiento externo destinado a programas de VIH en países de ingresos bajos y medios cayó un 18 %, alcanzando su nivel más bajo en casi veinte años.

Descarga aquí el informe en versión inglés

Esta reducción amenaza especialmente a los programas de prevención y a las organizaciones comunitarias que brindan servicios esenciales a las poblaciones más vulnerables. En algunos países, los presupuestos para la compra de preservativos se redujeron en más del 90 %, poniendo en riesgo importantes avances en prevención.

Durante la presentación del informe, la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, afirmó que «la era de depender de la ayuda internacional ha terminado», e hizo un llamado a replantear el financiamiento de la respuesta al VIH, incluyendo la reestructuración de la deuda de los países más afectados.

Innovación científica con desafíos de acceso

El informe también destaca los importantes avances científicos, entre ellos el desarrollo del lenacapavir, un medicamento inyectable de acción prolongada para la prevención del VIH que se administra únicamente dos veces al año.

Un reciente acuerdo permitirá que este medicamento tenga un costo aproximado de 40 dólares por persona al año en países de ingresos bajos a partir de 2027. Sin embargo, ONUSIDA advirtió que el acceso continúa siendo desigual.

Brasil, por ejemplo, incrementó en un 41 % el uso de la profilaxis preexposición (PrEP), pero al no contar con una licencia voluntaria para producir lenacapavir, evalúa emitir una licencia obligatoria que facilite la fabricación de versiones genéricas.

«La innovación sin acceso no es innovación, es injusticia», enfatizó Byanyima durante la conferencia.

Retrocesos en derechos humanos amenazan la respuesta

Otro de los temas centrales abordados en Río de Janeiro fue el impacto del retroceso en derechos humanos sobre la respuesta al VIH.

ONUSIDA informó que durante 2025 y 2026 varios países endurecieron leyes que criminalizan a poblaciones clave. Burkina Faso y Níger aprobaron normas que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, mientras que Senegal reforzó sus sanciones este año.

Actualmente, 168 países criminalizan el trabajo sexual y 66 mantienen leyes que penalizan las relaciones homosexuales, situaciones que incrementan el estigma, la discriminación y el temor a buscar atención en los servicios de salud.

También hay razones para el optimismo

Pese a este complejo panorama, el informe destaca que existen ejemplos que demuestran que es posible controlar la epidemia cuando existen voluntad política e inversión sostenida.

Benín, Eswatini, Kenia, Lesoto, Nepal, Ruanda y Zimbabue lograron reducir las nuevas infecciones por VIH en cerca del 80 % desde 2010, mientras que once países ya alcanzaron las metas mundiales conocidas como 95-95-95, orientadas a que las personas conozcan su diagnóstico, reciban tratamiento y logren la supresión viral.

Asimismo, en junio de 2026, 149 Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron una nueva Declaración Política sobre el VIH y el Sida con metas para 2030, entre ellas brindar tratamiento a 40 millones de personas y ampliar el acceso a herramientas de prevención para 20 millones.

ONUSIDA estima que, si estos compromisos se cumplen plenamente, será posible evitar 3.2 millones de nuevas infecciones y 1.3 millones de muertes relacionadas con el sida antes del año 2030.

Composición – Conexión Vida

Desde Río de Janeiro, el mensaje de la Conferencia Internacional sobre el Sida es claro: el mundo dispone de las herramientas científicas necesarias para poner fin al sida como amenaza para la salud pública. Sin embargo, alcanzar ese objetivo dependerá de que los gobiernos fortalezcan el financiamiento, garanticen el acceso equitativo a las innovaciones y protejan los derechos humanos de todas las personas, especialmente de aquellas más afectadas por la epidemia.

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